107 Faunos y “El ataque suave” a los recuerdos nostálgicos

El sexto disco de la banda de La Plata completa el díptico iniciado con su anterior álbum Madura el dulce fruto (2018).


Ya desde su anterior disco lanzado en 2018, los 107 Faunos marcaban el rumbo hacia una identidad sonora que terminó de concretarse hace unos días con el lanzamiento del tan esperado El ataque suave. Se trata de una especie de segunda parte de Madura el dulce fruto, algo así como un hermano gemelo nacido a destiempo y que se desprende de Discos Laptra, ya que fue editado bajo el sello discográfico europeo Primavera Labels.  

Los trece temas que componen este nuevo trabajo de los Faunos vienen colmados de recuerdos, nostalgia, de experiencias cotidianas y sobre todo de sencillez hecha canción. El mundo lírico que abarcan representa todo aquello que siempre quisiste decir, pero que no es tarea fácil encontrar las palabras justas que acompañen el sentimiento.

Cada frase se clava en el ángulo de un arco imaginario de la mente y sólo podemos asentir con nuestras cabezas, cerrar los ojos, y celebrar por las letras faunescas, que son el gran jugador de la banda desde hace más de diez años. También, cada canción tiene lo suyo. Es un submundo dentro del disco pero todas en conjunto mantienen el mismo viaje con destino final hacia la tristeza disfrazada de felicidad entre sonidos pop psicodélicos.

Las baterías poderosas toman protagonismo desde los primeros segundos de El ataque suave con “Recuerdos de ya”, y también se hacen presentes los cánticos del estribillo, que rememoran las épocas de noches de verano en algún recinto con parlantes, euforia, y los Faunos en vivo. La calma llega al instante con “Se siente así”, single que ya habían adelantado previo a la salida del disco, al igual que el siguiente track “El año pasado”

Dulces melodías lúdicas aparecen en “Pterodáctilo plano”, con un estilo más indie rock y con destellos de sonidos ochentosos. La voz de Mora Sánchez Viamonte toma más presencia en “Geometry dash”, canción que interpreta las noches de insomnio, el agotamiento por lo inevitable y el celular bajo la almohada. 

Luego vuelve a aparecer una dupla de adelantos: “El baile del fantasma”, que se desprende de Madura el dulce fruto y lo versionan llevándolo a una extensión de más de cinco minutos, algo no muy habitual de las canciones de 107 Faunos; y “Sedán discreto”, lanzado en la primavera del año pasado y que transporta a un viaje a bordo de ese modelo de auto, escapando del murmullo inquietante de las ciudades. 

107 Faunos no sólo escapa de ese ruido, sino también de la moda sonora del momento, de la clásica canción que poco transmite, y de las masas que nos incitan a escuchar un determinado estilo musical. Firme junto a su identidad, “Cosechar de madrugada” lanza algunas frases como “te abraza el silencio de los sueños menos suaves nuevos”; o también en “Lunallenero” siguen teniendo lugar los recuerdos: “El misterio que trae lo que se fue”, y se pregunta: “¿Por qué todo es así como es?”.

El cierre de El ataque suave comienza a llegar con “Las decepciones y las mentiras”, la canción más breve del álbum y que sigue por la línea de lo nostálgico y el pasado que abruma con expresiones como: “Es mejor el adiós / y poder olvidar / que lo que había”. Por último, el disco concluye con varios mensajes en “Cuando la fantasía se acabe” y con las baterías con las que dio comienzo el álbum. La letra termina de coronar el universo lírico de los Faunos y, no sólo eso, sino que nos expande aún más las fronteras mentales y de pensamiento con una pregunta que le da fin (¿y continuidad?) a todo el trabajo: “¿Quién tendrá un plan para cuando la fantasía se acabe?“. 

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