Ainda: “Quizás terminemos grabando el quinto disco en Sudáfrica con dos mbiras”

La banda compuesta por Esmeralda Escalante y Yago Escrivá sacó su cuarto disco, Millones, en donde ponen finalmente los dos pies en el pop.


Se dice que cuando una banda lanza un disco con título homónimo en la mitad de su carrera está dando a entender que es un volantazo artístico, un nuevo comienzo. ¿Qué nivel de cambio podrá tener entonces si un artista se desprende de una palabra de su nombre? Esto pasó con Ainda, quien dejó la vestimenta de Ainda Dúo en el pasado para expandirse y visitar un mundo plagado de arreglos, baterías, amplificadores pero sin dejar la sensibilidad de lado.

Rechazar el encasillamiento y estar en una búsqueda constante de pasiones son los dos pilares estructurales de la banda, quienes hace 8 años estaban haciendo una guarania acústica de Demetrio Ortiz y hoy en día acumulan capas y capas de sintetizadores adentro de un software de música.

El estreno de Millones es un salto a lo desconocido, un disco pensado para bailar en donde los teclados conviven armoniosamente con la dulce voz de Esmeralda Escalante y la guitarra acústica de Yago Escrivá. Y esto es gracias a la multproducción realizada por los íconos de este nuevo sonido cristalino y pulido, como lo son Bandalos Chinos y El Zar. Indie Club tuvo la posibilidad de dialogar con Esmeralda Escalante, voz y compositora principal de Ainda.


Ya desde Animal (2018) venían trabajando con varios productores como Iñaki Colombo y Pablo Giménez pero en Millones también se sumó Adán Jodorowsky. ¿Cómo es trabajar con tantos productores a la vez y lograr que salga el producto final que ustedes quieren? 

Creo que primero hay algo técnico del audio, la masterización fue hecha por la misma persona, que laburó a distancia desde Francia. Desde la producción y las decisiones artísticas y estéticas… no sé. Yo te juro que lo escucho y digo “Qué loco que pueda estar ésta canción y ésta en el mismo disco y que esté todo bien”, pero supongo que tiene que ver con algo más místico quizás, con buscar el alma de la canción. Tal tema con tal productor va a ser la mejor versión que pueda y no transar con otra cosa. Buscamos lo que le haga bien a la canción, aunque en el fondo son mis temas y yo cantando: no sé cuánto nos podemos escapar de nosotros mismos por más gente que se meta. 

¿Cómo fue la decisión de que los sencillos lanzados conformen los primeros temas del disco?

Laburamos bastante el orden de los temas, lo estuvimos escuchando mucho y de repente dijimos “¡justo los primeros cinco son los que ya sacamos!”. Estuvo re bueno porque se armó una cara A y cara B,  tipo vinilo, pero fue más una decisión musical, no tanto como una estrategia de pensar.

¿Las canciones cortitas que dan introducción a algunos temas fueron pensadas antes del disco?

Había uno más también que tenía, terminaron quedando esos dos. La idea con Millones fue explayarnos, que dure lo que tenga que durar y que tenga las canciones que querramos. Dura 40 minutos, que para hoy es bastante. Estas ideitas de temas cortitos funcionaban para darle entidad de obra completa, que no sea una recopilación de canciones pegadas, si no buscar algún viaje más copado para el que se pone en esa. Un poco vino por Daniel Caesar, que nos gusta mucho, y que al final de uno de sus temas anticipa el estribillo de otro. Creo que le hizo bien a la conexión entre los temas, al relato entero.

¿Esta idea de álbum o relato entero fue perdiendo importancia hoy en día versus el formato de single?

Creo que sí hay algo de mucho single hoy en día, que a mí me re gusta igual. Siento que le da mucha fuerza y un lugar de importancia a cada tema que me parece re lindo para la canción. Pero bueno, es una canción que dura 3 ó 4 minutos y listo; hay algo del disco que para mí es muy hermoso que entre amigues y colegas lo re seguimos defendiendo, como decir “Este año hice este disco”. Engloba una etapa que una canción quizás también pero es un lapso de tiempo más breve.

Hay artistas que dicen “tenemos estos temas, vamos a grabarlos ya” y que si pasan 6 meses empiezan las dudas, repensar el disco, algunos temas dejan de gustar… “Primavera” salió hace más de un año, ¿cuándo y cómo se completó el resto del disco?

“Primavera” salió el año pasado pero lo grabamos el anterior, en noviembre de 2018. Lo esperamos a (Jorge) Drexler para que grabe y en junio del año pasado ya lo teníamos mezclado y masterizado y dijimos “che, aguantemos un ratito más y lo sacamos en primavera”. Creo que fue buena la decisión porque se recibió con otra energía. Esa fue la primera etapa, el primer tema. Después hicimos 3 con Adan Jodorowski, en septiembre del año pasado; y el resto todo este año, o sea, bastante en pandemia. Hubo distintos momentos en este periodo de 2 años porque en 2019 también tocamos mucho. Teníamos ganas de ir a México para terminarlo y de repente, pandemia. Pero terminó siendo genial porque produjimos con Nico Btesh y “Paul” (Pablo) Gimenez, grandes productores. Con ellos hicimos “El equilibrio” y “Maremgnum”, que son dos de mis preferidos. También apareció Juanito el Cantor, que es un artista increíble y una persona con una sensibilidad bastante única. Él comparte estudio con Yago, entonces también eso nos dio mucha tranquilidad, sobre todo en pandemia, que era muy difícil grabar. Tener el estudio a disposición fue un placer total y eso nos habilitó a meternos como productores con Yago y produjimos dos temas (n de R.: “Romance ajeno” e “Imán”). El disco tiene un poco de todo, es un cocoliche que no suena cocoliche.

Desde Animal empezaron a sonar como banda, si bien también tiene canciones más íntimas como las de Uno (2013) o Segundo (2015), ¿Cómo es el quiebre de dejar el formato dúo y hasta terminar quitando esa palabra del nombre?

Fue una decisión progresiva y re consciente. Encasillarnos nos corta las piernas, es muy limitante. Pasaba con lo del “dúo” y con que decían que hacíamos música tranqui, muchas etiquetas que de repente empezaron a aparecer y quisimos despojarnos de eso. Fue un volantazo re consciente, como “che, pero pará, si nosotros somos re fumones y nos encanta bailar, escuchamos pop y nos vuela la cabeza, nos gusta el Pity.. ¿por qué estamos mostrando solo esto?”. Estuvo re bueno cuestionarse esto y ahí decidimos incluir a productores. Llamamos a Iñaki (Colombo) de los Bandalos (Chinos) y a Paul (Pablo Giménez) de El Zar que tenían esa otra estética re distinta y Ainda empezó a nutrirse de otras cosas.

Venían haciendo la mayoría de temas acústicos pero les picó el bichito del pop…

Si, fue una evolución y también fue ir a buscar lo que nos quedaba lejos. Nos pasa que muchas bandas amigas conocen el terreno de sonar fuerte, batería y un montón de arreglos y pistas. Para nosotros, ese era el desafío en Animal. De repente, hay un músico que con una guitarra y una voz se siente re en bolas y nosotros nos desenvolvemos con mucha naturalidad en ese estado. Ese lado más pop de sonar fuerte, incluso en este disco algo más rockero de a momentos, es lo desafiante. O bailar en el escenario y yo no tener ningún instrumento entonces pensar “¿qué hago con todo este cuerpo?” y un montón de preguntas más que aparecen y son evolutivas. Nos gusta no descansar en ningún lugar de identidad musical, si no estar en constante movimiento, que es algo que con Yago lo buscamos mucho. Lo buscamos porque nos aburrimos, y cuando algo ya nos aburre vamos a buscar otra cosa, a aprender, investigar y flashear con cosas nuevas.

¿En un futuro puede pasar que los etiqueten como “Ainda la banda que hace pop” y ustedes digan “che, tampoco nos encasillen en esto” y busquen algo nuevo?

Cien porciento, es que para mi va a pasar. Conectar con la pulsión propia es lo que te hace ser original, sonar a vos, cantar como cantas vos, usar tus propias palabras, cosas que son difíciles. Es difícil no compararse también. Escuchamos un montón de música y está la duda de cuánto me nutre esto o cuánto está empañando mi personalidad. Existe ese debate interno entre nosotros, pero sí estoy segura de que va a pasar, no sé si en el disco que viene, pero quizás terminemos grabando el siguiente en Sudáfrica con dos mbiras (risas).

¿Qué les significa Jorge Drexler y cómo fue su participación en Ainda?

Jorge es una persona re importante en nuestra vida musical, es el artista con el que conecté más conscientemente en la adolescencia, tipo a los 13 o por ahí. Por el año 2000, el chabón era re desconocido y mi vieja lo fue a ver a El Club del Vino, un reducto muy chiquito. No sé bien por qué fue, pero al otro día estuvo todo el dia yendo a disquerías a buscar su disco. Él no estaba en ningún lado, llegó a encontrar Frontera (1999) y en mi familia fue el soundtrack de ese año a full: me sabía todos los temas de memoria, me aprendí las letras y hasta me acuerdo de armonizarle arriba sin saber lo que estaba haciendo. Me divertía. Es un gran referente, una gran inspiración. Yago también lo conoció en la adolescencia, creo que con Eco (2004), y se sintió muy interpelado con esto de que era un pibe tocando la criolla diciendo cosas geniales de una manera re propia. Después, la vida, con sus caminos locos, nos llevó a conocerlo en La Paloma y ahí cruzamos guitarreadas en modo playa, con una informalidad e intimidad total.

Cuando tuvimos grabado “Animal” se lo mandé para que cantara y le re gustó, pero después dejamos de hablar y quedó ahí. Años después, compongo “Primavera”, se lo mando ya grabado y producido y él flashea con el tema. A la semana siguiente, se gana como cinco Grammys por Salvavidas de hielo (2017) y olvidate, su vida fue una locura y eso llevó a que se demore la salida del tema, pero él lo quería hacer y lo hizo. Sé que fue un recontra esfuerzo porque estaba re a pleno pero es muy generoso y quería apoyar.

Jorge Drexler puede unir también a Ainda con Salvapantallas por algunas similitudes como la formación, las voces dulces y lo acústico, pero ustedes encararon por un lado más jazzero. ¿De dónde surge esta musicalidad?

(Seria) Yo estudié “Licenciatura en Composición Musical” (risas). Era una facultad super académica, de música mal llamada “clásica”, te hacían estudiar contrapunto, fuga y corales de Bach que yo ahora lo veo y lo siento super lejano, no me sentía cómoda en ese terreno. Pero era chica y fue lo que pude hacer como para estudiar música, estuve 2 años ahí y Yago 3. Después, Guillermo Klein fue muy importante. Una persona muy sensible, muy conectada con la música, que fue nuestro maestro post facultad. Estudiamos composición y armonía con él, que es un pianista re jazzero. Sus clases eran un viaje, fue excelente maestro. Creo que por él vino esta data de los primeros dos discos más sofisticados desde la armonía. De hecho, me acuerdo que fuimos con Yago a la casa y le mostramos los temas del primer disco e hizo algunas sugerencias.

¿Cómo vivieron la idea de sacar el disco en la cuarentena? ¿Tuvieron dudas con respecto a la fecha de lanzamiento?

El primer tema que sacamos en cuarentena fue “Lado B”, el 20 de marzo, primer día de cuarentena y también mi cumpleaños. Nos pasa que no nos gusta tener el material listo y no mostrarlo. Además, nos empezamos a dar cuenta que la música estaba siendo muy importante con el encierro y el aislamiento, daba mucha compañía. Por ese lado no dudamos en sacarlo, pero también apuntábamos a que fuera un disco del 2020. Siento que hay algo re poderoso y que colectivamente se despertó otra sensibilidad y otra empatía. Hablar de otras cosas, angustias, sentirse solo o sola… Me parece que la música acerca a las personas. De repente tiene un montón de sentido que Millones haya salido este año.

¿”El equilibrio” ya estaba pensado como single? ¿Cómo fue el rodaje del videoclip?

Nuestra agregadora nos dijo que le habían gustado mucho los singles pasados y nos preguntó si queríamos sacar uno más. Primero fue como “no, queremos sacar el disco”, y después fue “bueno, dale, pero hagamos un video”, y así fuimos manijeando y terminamos haciendo ese videoclip que me encanta. El proceso fue hermoso, ensayar y armar este mundo tan loquito todo con amigues.

Si bien ahora la cuarentena se está abriendo, ¿están pensando en un recital en streaming?

El streaming no nos pintó tanto, yo hice uno solista que estuvo bueno porque fue medio película chiquita, pero con Ainda no pintó porque estábamos con el disco. Estábamos muy metidos en eso y siempre confiando en que ya se iba a terminar el encierro y ya íbamos a poder tocar con gente real. También hubo un poco de resistencia al celular y a las pantallas, la sobreoferta de todo nos empachó. A mí me pasó que vi el recital de Bandalos, en el que tuve la oportunidad de cantar, y dije “claro, si hago un streaming quiero que sea así, no quiero estar tocando normal como si no hubiera nadie”. Sí tenemos ganas de tocar en recitales reales ahora que se está abriendo. Como no se sabe qué va a pasar después, tampoco se puede planificar mucho, pero mientras tanto que la gente se vaya escuchando el disco y que cuando lo toquemos se lo canten todo.

¿Con qué cinco artistas argentinos compartirías un festival?

Todos amigos te voy a decir, porque el camarín es muy importante: Feli Colina, Chechi de Marcos, los Bandalos Chinos, El Zar y, si se puede meter un extranjero, O Terno, que es la banda de Tim Bernardes.

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