Clara Cava: “Muchas veces que me pongo a escribir lo termino haciendo para entender cosas”

La joven compositora estrenó su más reciente disco titulado Martes 13. Un álbum que se viene gestando desde mucho antes de la pandemia pero que, como el buen vino, tuvo su tiempo de reposo y pronto podremos saborear el resultado. En una conversación vía Meet, Clara profundizó en los detalles de su elaboración.


Clara Cava se viene abriendo camino como una de las artistas emergentes de los últimos años, no solo por su voz y su manera de cantar, sino también por su manera de entrelazar letras introspectivas con sonidos experimentales. En sus canciones cada cosa tiene su lugar, nada desentona, pareciera que nacieron estar justo allí y no en otro lugar. Tras lanzar varios materiales caseros -por no decir lo-fi, que tal vez aluden a otro tipo de sonido menos “pulcro” y que nada tiene que ver con su nuevo estilo, Clara comenzó el año grabando su primer disco de estudio.

A ese fin, decidió viajar a la ciudad de Mendoza con algunas maquetas con la idea de trabajarlos y grabarlos en Fader Records junto a Lucca Beguerie Petrich (Usted Señalemelo). Sin embargo, la pandemia cambió los planes y tuvieron que postergar la mezcla por algunos meses. En el limbo del encierro prolongado, Clara siguió componiendo y comenzó a experimentar con el Ableton. De esa creatividad imparable nació Lavandina, un EP de 6 canciones que fue estrenado a fines de agosto, y donde bucea entre sus experiencias pasadas, sus reflexiones y sus conclusiones. 

Mientras el año progresó, “Días de paja” y “Guitarra” fueron las elegidas para comenzar a presentar en sociedad el postergado disco de estudio. Un álbum sin dudas importante, pero el cual Clara no privilegia por sobre todo lo que tiene grabado. Por fin este fin de semana estará disponible el material completo. 


¿Dónde grabaron el disco? ¿Qué se sintió grabar con Lucca?

Me fui a Mendoza a principios de marzo a grabar al estudio de Lucca, Fader Records. Me llevé conmigo la guitarra y unas maquetas que ya había tenidas medio armadas. En las dos semanas que estuve allá grabamos el disco entero. Estábamos muy enmanijados. Fue una experiencia hermosa porque algunos temas los tuvimos que volver hacer de cero, o agregarle todo porque solo tenía las letras. El bajón fue que apenas volví a Buenos Aires se decretó la cuarentena en todo el país y quedó todo en el estudio. Lucca no pudo volver por ese material durante varios meses. La idea era que saliera mucho antes. 

Cuando estuviste en Mendoza, ¿tuviste contacto con la movida de allá? ¿Hubo alguna colaboración?

La verdad que sí, en el paso por el estudio pude conocer a muchos, incluso varios participaron de la grabación, como por ejemplo Sasha, que hizo los bajos. También participé de una fecha, donde me invitaron a cantar. 

Tenés una unidad estética muy particular, la de experimentar y probar cosas diferentes a las que estabas haciendo hasta ahora.

Siempre compuse con la guitarra, otras veces con mi primo o con algún amigue. Durante la cuarentena me puse a experimentar con el Ableton y te brinda muchas herramientas para hacerlo, podés experimentar con los sonidos de cada instrumentos. Después decidís que querés hacer con eso. 

Tus letras son muy movilizadoras, la mayoría ronda los conflictos relacionados con la introspección y los vínculos, con sanarlos, es algo que se mantiene en lo que venís haciendo hasta el momento.

Sí, son cuestiones que siempre están ahí girando, los asuntos de siempre, siento que analizando los vínculos que tengo me analizo a mí, y entiendo por qué hago ciertas cosas, por ejemplo mi relación con tal persona -amigo, amiga, o lo que sea- es un “¿por qué me haces esto?” Y en realidad es un reflejo de lo que vos estás haciendo con esa persona. Entonces muchas veces que me pongo a escribir lo termino haciendo para entender cosas, cosas que quiero resolver en mi cabeza. 

¿Son letras catárticas?

100 % 

Se podría decir que tu público siente cierta empatía o se siente identificado en estas letras, o una forma de pensarse con ellas.

Cuando escribo no estoy pensando en eso, pero en parte te diría que sí, que son cosas que nos atraviesan a todos. Son preocupaciones muy cotidianas, muy humanas. 

¿Qué sentís en relación a que Martes 13 sea tu primer disco de estudio? Si bien tuviste muy buena recepción con tus materiales anteriores, siempre sacar algo de estudio pareciera que pone a los artistas en un lugar más vistoso.

Sí, es un paso más, puedo hacer temas que suenan re bien y tengan arreglos, que tenga banda de músiques y suenen re bien. Y también puedo hacer algo lo-fi, desde la compu y ver que sale, a mi ritmo. Un disco de estudio es re importante, pero no sé si lo privilegio por sobre lo que tengo ya hecho. La verdad es que lo que más rescato es la experiencia de aprender con otras personas, contraponer ideas propias con las de otra persona y ver que salen cosas re interesantes, la comunicación es re importante. Por ahí cuando los hago yo, puedo flashear, pero son cosas diferentes. Te hacen conocerte más y saber que querés hacer, y las posibilidades en base a eso. Con Martes 13 me pasó que había llevado algunas maquetas, pero otras eran solo mi guitarra y mi voz. Entonces vas aprendiendo mucho en el proceso de grabación e incluso se te abre un abanico de posibilidades que no habías pensado -en cómo encarar los temas y eso-.

A continuación podés escuchar “Martes 13

 

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