“D&F”, el disco renovador de Dharma y Flora.

La banda porteña lanza su segundo trabajo discográfico, el cual ya había sido anunciado y promocionado por los singles que venían publicando desde el 2020.


Manteniéndose en la línea de la canción melódica, el cuarteto formado en el 2016 nos trae un álbum de ocho canciones sumergidas en un soft pop que marca y renueva la identidad estética que venía teniendo la Dharma desde su primer disco, Frágil.

D&F se trata de un disco con múltiples climas e intensidades. Tanto las baladas lentas y atmosféricas, como los grooves bailables y las canciones con un tempo veloz tienen su lugar entre los tracks, coexistiendo de una manera equilibrada y fresca. Este recorrido multidireccional que realiza el segundo LP de la banda hace que los 26 minutos que dura el disco sean una experiencia dinámica y veloz que escapa de los oídos de quien lo escuche, generando una “manija” que invita a una nueva escuchada.

Un rulo frontal de batería nos da la bienvenida al disco, seguido del riff de sintetizador de “Pensando en vos”, una canción que podría definirse como velocidad + atmósfera. Una muestra del tempo acelerado que puede marcar Dharma y Flora en este disco, al igual que en “Ella se fue”, track caracterizado por las guitarras veloces que intercalan presencia con los sintetizadores.

El groove tiene un apartado especial con el dúo “Infieles” y “El recuerdo”. Mientras que la primera se destaca por su beat de electrónica y ambientes propios del house, la segunda prevalece por un memorable arreglo de vientos. Ambas canciones ya habían sido presentadas previamente como singles; “El recuerdo” estuvo acompañada de un simpático videoclip grabado en su sala de ensayo en el Polo Cultural Saldías. No podía ser de otra manera: una colaboración con Lucas Engel (Lucas & the Woods) es algo que hay que dejar registrado de todas las maneras posibles.

La melancolía parece ser una fuente de inspiración muy recurrente en Dharma y Flora. “Mi cumpleaños”, “Lo que nos pasa” y “Una canción” se transforman en los momentos lentos y memorables de D&F, en los que nos encontramos a los interpretes de la manera mas expuesta, haciendo lo justo para crear ambientes nostálgicos. Es digno de destacar el galopante ritmo que mantiene el bajo de “Lo que nos pasa”, el cual desemboca en el último minuto de la canción con un groove que se entrelaza con la melodía del saxo.

Dharma y Flora despide su disco con un canto a la hermandad, decorada con arreglos de cuerdas y un clima optimista, algo muy necesario de escuchar en los momentos que se están viviendo. “1557” y su pegadizo estribillo se aleja de nosotros, junto con el resto del disco, mientras se escucha a Scattini armonizando la frase “Son mis hermanos”.

Fran Podestá, Juli Irigoyen, Tomi Iglesias y, el ya mencionado, Lulo Scattini son los principales protagonistas de este hermoso paisaje sonoro, pero no los únicos. Teniendo al Estudio Bulo como laboratorio, Mateo Rolo y Juan Cruz Marino hicieron uso de sus habilidades para producir y mezclar D&F, mientras que la masterización fue cortesía de Nacho de la Riega.

El día que podamos “Volver a vernos” nuevamente, Dharma y Flora estarán obligados a invitar a Lucas Engels, Toni Alvarez, Semilla Juarez y Mateo Rodo para representar la plenitud del estudio en un show digno del disco que les toca presentar.

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