El Club Audiovisual ya no se siente tan solo

La banda porteña lanzó su álbum debut entre noise y dream pop.


Luego de los tres singles que el El Club Audiovisual publicó durante el 2020, llega a todas las plataformas digitales su primer disco de estudio, Ya no estamos tan solos. Este lanzamiento, integrado por siete canciones, da un pantallazo de lo que la banda puede hacer. Cada uno de los temas se mantiene independiente del resto y, al mismo tiempo, están conectados e integrados a un ambiente somnoliento y enérgico.

En toda su obra se aprecia un espíritu pop, con texturas noise y con una búsqueda sonora rockera por medio de las guitarras y los teclados, que oscurecen el “dream pop” de los melodías vocales, dándole una amplitud musical muy bien diseñada. Ya no estamos tan solos comienza su recorrido musical, literalmente, con “Todo”. El primer track resulta ser una bienvenida oscura y experimental, para cualquiera de los oyentes. Mientras la distorsión de los instrumentos crea un ambiente tétrico, los distintos arreglos de teclados y sintetizadores generan un suspenso constante durante los casi cuatro minutos del tema. Esta obra instrumental es brevemente interrumpida por una voz agonizante y suave que corta con la tensión.

“Ritmo” y “El viaje”, segundo y tercer tema, están excelentemente posicionadas en el orden de las canciones del disco, por ser el lado más amigable del repertorio, con un ambiente cálido y un formato cancionero. Si bien se respira una suerte de melancolía, ambas canciones transmiten un optimismo suave que equilibra las vibras del primer tema.

Las armonías vocales, además de los efectos utilizados en las voces, brillan en “Portal”. En este cuarto tema emerge un aura de una total alienación al canto de “Nos junta para verla moverse/Nos mueve y nos deja acá/Varados en la nada/Fuera de foco, en espiral”.

Sobre el final del disco se superponen y se alternan capas de sensaciones y polaridades relacionadas con la sensación de estar dentro de un sueño, suspendido en una nube y algunos momentos de pura adrenalina donde la banda demuestra todo su power- pop. “Quietud”, “Trascender” y “Solo un momento” (en ese orden) son las responsables de es alternancia de estados tan distintos, siendo “Trascender” el momento más hiperactivo de todo el disco y “Quietud” y “Solo un Momento” las obras oníricas que envuelven a cualquier oyente.

En la primera de ellas, entendemos la razón del título del disco. Una voz en off enumera una serie de cosas propias de la intimidad de la banda, de las que se destaca la frase “Los amplificadores que subimos por la escalera, re pesados/Como que… las toneladas no pesan anda si las levantamos juntos”. La cual se puede unir conceptualmente con el final de la narración “Por todas estas cosas, y tantas mas/terminamos encontrándonos/ Y ya no estamos tan solos”.

El final del disco, en el que se unen y equilibran la rapidez de “Trascender” y “Solo un Momento”, una balda melancólica y eléctrica, define el concepto sonoro del Club. Envolvente, agitado por momentos, tranquilos por otros, eléctricamente potentes y armónicamente coherentes en todo momento. El Club Audiovisual deja ver la oscuridad y la luz en un mismo tema, su nuevo y flamante disco da cuenta de esta dualidad tan bien manejada por la banda.

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