Festival GRL PWR: “Creemos que hay mucho por visibilizar”

Melisa Franco, quien está a cargo de la producción integral del festival GRL PWR, charló con Indie Club sobre el evento que reúne y visibiliza a mujeres y disidencias.


Nuestro país es el primero a nivel mundial que cuenta con una ley que exige un determinado cupo femenino para los eventos musicales en vivo. La Ley 27.539 fue sancionada a fines del 2019 y pide, como mínimo, un 30 por ciento de participación de mujeres y disidencias en los mismos. El Festival GRL PWR es uno de los más comprometidos con la causa, y no sólo contempla la inclusión de músicas, sino que también da espacio a distintas ramas del arte e incluso charlas enriquecedoras.

Hay que prestar constante atención a los reclamos de diferentes colectivos que sientan que están siendo invisibilizados, expresa Meli Franco, una de las organizadoras del festival. La productora dialogó con Indie Club previo a la fecha de mañana martes 2 de febrero con Barbi Recanati y Los Besos en Parque Centenario (la cual se agotó en 15 minutos) para contar sobre el gran impacto que tuvo GRL PWR, su curaduría y sus métodos de trabajo.


Se viene la fecha en el Anfiteatro del Parque Centenario con Barbi Recanati y Los Besos, ¿cómo les llegó la propuesta? ¿Lo venían buscando?

Fue producto de varias reuniones que tuvimos y de viajar mucho a Buenos Aires. Nos contactamos con muchas personas, asistimos al MICA y a partir de ahí surgió la posibilidad. Además hicimos un festival ahí a fines de 2019 y ya queríamos plantar base en la Ciudad.

La primera vez del festival en Buenos Aires fue en Ciudad Cultural Konex (diciembre de 2019), ¿cómo lo vivieron ustedes? 

Salió todo muy lindo y pudimos replicar un poco el espíritu del festival que hacemos en Córdoba. Nos recibieron muy bien, tuvimos que adaptarnos a equipos de trabajo, pero todo estuvo perfecto.

¿Se puede decir que la fecha en Quality Espacio (Córdoba) fue un antes y un después? ¿Imaginaban la recepción del público y el pedido para que lo hagan en Baires?

Cuando hicimos el show en Quality nos dimos cuenta de la dimensión que había tomado el festival. Vinieron personas de otros países como Paraguay, Chile y Perú. No imaginábamos esa repercusión y fue a partir de ahí mucha gente nos empezó a decir que lo hiciéramos en Buenos Aires.

En las diferentes ediciones contaron con un montón de artistas nacionales e internacionales como por ejemplo Julieta Venegas, ¿cómo viven ese momento en el que el deseo se convierte en un line up confirmado?

Siempre podemos imaginarnos más o menos un lineup en base a querer dar algo lindo, que le guste a la gente y también ofrecer diferentes estilos musicales. Buscamos brindar propuestas artísticas que sean bien variadas y que representen distintos tipos de géneros musicales. Entonces cuando eso pasa y se concreta, se cumple un objetivo y está buenísimo.

¿Cuál fue la participación que más deseaban y luego estuvo presente?

¡Varias! Me acuerdo puntualmente de Ana Tijoux, estuvimos esperando mucho su confirmación porque era complicado. También Ms Mina, artista de reggaeton que era la primera vez que venía a Argentina porque estaba viviendo en España; después pudo venir a incluso hizo una gira por Latinoamérica. Y obvio las Pussy Riot que fue una locura tenerlas.

No solo proponen música en vivo sino también charlas enriquecedoras sobre feminismos, ¿cómo surgió esa idea de llevar el festi más allá de la música, sino como un espacio también de aprendizaje?

Surge porque pensamos que un festival es un espacio donde la gente tiene que ir a pasarla bien y nos interesa visibilizar mujeres y personas del colectivo LGBTIQ. Es algo que va más allá de la música, incluimos otras artes y disciplinas como por ejemplo skate y pibas y pibis patinando. Hacemos talleres y muchas actividades, todas siempre dirigidas por alguna mujer o disidencia. Creemos que hay mucho por visibilizar y al mismo tiempo una persona cuando va a un festival necesita entretenerse de maneras diversas. Si están escuchando música, pueden bajar un toque y hacer otra cosa como ver una muestra o sentarse a escuchar una charla. Eso nos parece más que interesante.

Como productora de este festival, ¿qué cambios fuiste notando en cuanto al cupo femenino? ¿en qué sentís que se evolucionó y qué aspectos faltan todavía derribar?

Evolucionamos porque surgió una ley que obliga a todas las producciones a que haya cupo femenino, pero falta un montón. Hay que trabajar más allá de que haya una ley, porque si bien se evolucionó en ese aspecto, falta un montón para llegar a un equilibrio y es un camino interminable. Siempre va a haber algo por trabajar y mejorar, no hay un lugar al que llegamos y decimos “ya está, nos relajamos porque no hay nada más para hacer”. Hay que prestar constante atención  a los reclamos de diferentes colectivos que sientan que están siendo invisibilizados. 

Anteriormente expresaban que el festival era un lugar “libre de violencia”, ¿cómo trabajan desde la organización para implementar ese objetivo?

Libre de violencia es algo que no queremos usar porque es un poco imposible, la violencia está en todos lados. Pero hicimos un protocolo que se basa en cambiar las lógicas de la seguridad tradicional por una lógica de contención, para que haya un equipo capacitado para atender a diferentes situaciones que pueden pasar en un contexto de festival sin generar más violencia. Trabajamos con equipos de mujeres y disidencias, y tratamos de evitar que la policía se meta en este tipo de asuntos. Todo lo desarrollamos en conjunto con las compañeras de EPPII (Elaboradoras de Protocolos Preventivos y de Intervención contra la violencia machista).

En cuanto a vos misma, ¿qué personas y artistas crees que te fueron influenciando a lo largo de los años?

Escuchaba Patti Smith y hay un montón de artistas que me fueron influenciando. En términos de feminismos lo empecé a comprender ahora pero siempre fue normal para mi que haya mujeres tocando, no me parecía algo extraño. Después entendí que no era lo común y que había que seguir trabajando para que hubiera más pibas tocando en los escenarios. Marilina Bertoldi también fue clave, fue una inspiración porque no faltaban bandas sino que faltaban festivales y lugares donde poder tocar.

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