“Flora no es un canto a la vida”

El íntimo documental de 2018 realizado por Iair Said nos retrata el reencuentro con su tía abuela Flora tocando temas como la soledad y la vejez.


Hola Iair, habla tu tía Flora. Me estoy muriendo“. Con esta frase, Iair Said nos presenta a su tía abuela Flora Schvartzman, quien tiene 90 años, no tuvo hijos y desde que nació sólo piensa en el día de su muerte. Luego de 12 años sin hablarse por problemas familiares, los parientes se reencuentran e Iair se vuelve interesado en la vida de su tía como también en la posible herencia de su departamento.

A través de relatos en off del propio Iair y videos caseros filmados por él, lo vemos autoexponerse como “el malo de la película”, que intenta implícita y explícitamente estar en la Última Voluntad de su tía para lograr la sucesión del inmueble ubicado en el barrio de Flores. Pero esta relación creciente no es falsa: Iair almuerza frecuentemente con su tía, le calma sus deseos fúnebres y la ayuda con sus trámites de sucesión al Instituto Científico Weizmann, establecimiento al cual Flora prometió donar su departamento post mortem.

Este documental fue realizado sin el consentimiento de su protagonista” alerta el film en sus primeros minutos. Y es que la crudeza de Flora no es un canto a la vida hace que el espectador se sienta identificado con esos pensamientos sin escrúpulos fruto del contacto recurrente con un pariente nonagenario, pesimista y desapegado de la vida. Ambos se alimentan de la vitalidad que les da su relación; Iair buscaba un departamento pero se encuentra apegado a su tía, mientras que Flora deseaba su muerte y la recibe rodeada de familiares.

¿Dónde verla? Flora no es un canto a la vida se encuentra actualmente en Flow.

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