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Ibiza Pareo: “En ‘Crisis de amor’ nos soltamos más en usar las canciones para reflexionar sobre la vida cotidiana”

Ani y Marina cuentan cómo es grabar un disco en medio de una crisis sanitaria, repasan las claves de sus nuevas canciones, y adelantan lo que está por venir.


Crisis de amor, el más reciente trabajo del dúo electropop Ibiza Pareo, es un disco que se la juega. Si bien dialoga con los álbumes anteriores de la dupla -manteniendo los beats para la pista y los estribillos afilados- a su vez se anima a algo más: recupera la idea de que la música puede ser motor de cambio y llamado de alerta, ese eterno idealismo. En tiempos donde la apatía y la distancia irónica amenazan con ganar la pulseada, las artistas se animan a parar la pelota y señalar. ¿Señalar qué? Que las cosas están jodidas, pero que depende de nosotros que no lo estén.

“La desigualdad siempre existió, pero ahora se nos hizo más palpable esa cosa de que el mundo no da para más”, cuentan Marina La Grasta y Ani Castoldi sobre el nuevo larga duración. “Nos soltamos más en usar las canciones para reflexionar sobre la vida cotidiana, y también sobre la vida en sí”, explican. Se trató de una apuesta con riesgos, pero exitosa. Es un disco que denuncia pero sin bajar línea, además de íntimo -“Son los pensamientos de nuestro día a día”, cuentan- y universal a la vez. Las ansiedades de la vida post-pandemia, al descubierto.

En conversación con Indie Club, Ani y Marina cuentan cómo es grabar un disco en medio de una crisis sanitaria, repasan las claves de sus nuevas canciones, y adelantan lo que está por venir – incluido un disco de covers del cual nos revelan un par de sorpresas.


El nuevo disco llega a cuatro años del anterior, Bailemos juntas. Entre medio, una pandemia y muchos cambios. ¿Cómo fue el proceso de grabación?

Ani: El trabajo fue full pandemia. El tema “Cancionero”, por ejemplo, lo hicimos la segunda semana del primer encierro. Armamos los demos en casa, y una vez que tuvimos todas las canciones, empezamos a ver dónde grabarlas. Estaba todo medio cerrado, por lo que tuvimos algunos problemas y se complicó. Se hizo un poco más largo el tiempo entre disco y disco, pero fue un proceso que disfrutamos un montón, porque también cambiaron muchas reglas del juego, y eso estuvo bueno. Los temas estaban abiertos y nos daban posibilidades de jugar con ellos.

Marina: Fue el tiempo que tenía que tener. No fue el tiempo que pensamos, pero terminó siendo como nos hubiera gustado y quedó como lo soñábamos. No importó el tiempo, porque fue de aprendizaje. De componer, de arreglar, de inventar cosas nuevas para las mismas canciones. Las canciones de Crisis de amor terminaron teniendo la forma que debían tener.

¿Cómo encararon el disco? ¿Buscaban un tipo de sonido en especial, o fue un proceso más espontáneo?

Ani: No nos ponemos reglas u objetivos. Lo que sí ocurrió es que después de Bailemos juntas comprarnos instrumentos nuevos, entonces veníamos con la manija de investigar sonidos. Mari se compró un sinte y un sequencer, yo una caja de ritmos… Nos dio una paleta de colores y sonidos afines a nuestro universo, pero nuevos.

Marina: Eran disparadores hacia cosas nuevas. Exploramos un montón los instrumentos y ya forman parte del universo de nuestras canciones. Pero nunca nos ponemos un límite, de que el disco suene de cierto estilo o género. Al álbum sí lo comparo con el primero, en lo espontáneo y fresco que fue, y también por la mezcla de canciones diferentes. Tenés en un nivel las que son más bailables y otras que son más lentas. Tiene algo viajero e introspectivo como el primero, aunque no deja de ser bailable como lo fue Bailemos juntas.

En cuanto a lo temático, el disco habla de las ganas de explorar nuevas formas y cambiar el mundo que nos rodea. ¿Cuál fue el disparador que marcó esa dirección?

Ani: Son los pensamientos de nuestro día a día y un reflejo de nuestras charlas. Capaz en otro momento los temas surgían por otro lado, pero con la pandemia todo se volvió más “explícito”. Es bien claro el deterioro que le hacemos al mundo. No podías salir de la casa y veías los estallidos sociales en Chile, los incendios en el país, cuando quisieron alterar el agua en Mendoza… Es todo muy burdo. Las corporaciones están muy vampirescas, nadie protege.

La desigualdad siempre existió, pero ahora se nos hizo más palpable esa cosa de que el mundo no da para más. Y tampoco hay un cuidado o una alerta; un intentar mirar distinto. Nos soltamos más en usar las canciones para reflexionar sobre la vida cotidiana, y también sobre la vida en sí. Es un disco íntimo, atravesado por la forma que tenemos de contarnos cosas: lo que pensamos del mundo, las relaciones… Es un álbum quizás más “comprometido”.

En “Cancionero” hay una frase que dice “Quiero cantar canciones hermosas / pero me encuentro repitiendo / el viejo mandato / el viejo libreto / de cómo es amar”. Es una idea interesante. En la música, ¿son muchos los “mandatos” que nos legan?

Ani: Creo que los mismos mandatos que repetimos en la música son los de la vida. Lo que discute “Cancionero” es que si nos pasamos cantando cosas que estamos intentando cambiar en el día a día, nuestro inconsciente no lo va a entender. Y después vamos a creer que cuando nos tratan mal es amor; que cuando tenés una relación tóxica en realidad estás “a full”… Te la pasás cantando “me muero sin tu amor”, o “no soy nada”. Hay un montón de frases en el pop que son un bajón.

Marina: El poder de la palabra es enorme. Vivís repitiendo cosas que no te hacen bien. Pero yo lo que quiero es cantar algo nuevo; que nos haga bien a todes. “Cancionero” viene de ahí. Lo del viejo mandato habla puntualmente de las relaciones, pero también son mandatos todos los modelos que repetimos y están instaurados en el sistema en el cual vivimos. Como las costumbres de comer, de tratar a alguien, de no respetar, y no tener empatía con otro. Nos acostumbramos a algo que se instala por años, pero que en realidad no pensamos si está bueno o no.

Hay momentos en los que el disco es directo sobre esta desconexión que hoy tenemos entre nosotros, con el mundo y la naturaleza. ¿Cómo se llama a la acción sin caer en que te acusen de bajar línea, o que tu mensaje sea muy “idealista”?

Ani: Lo pensamos bastante. Cuando las canciones iban saliendo nos preguntábamos si quedaría “panfletario”. Pero la vida es lo que nos inspira, y tenemos ciertas dudas que trasladamos a la música. Porque nosotras no tenemos las cosas claras: estamos dándonos contra la pared como todo el resto. No nos interesa ser abanderadas de nada porque tenemos más preguntas que respuestas. Y nos gustó que se notaran esas inquietudes. Parte de ponerle al disco Crisis de amor era que resalten esas dudas. Sentimos que hay una crisis, pero que también es un momento en el que en vez de quedarte con que el mundo es un bajón podés plantearte un cambio de panorama. Si te quedás solo en el bajón, repetimos las mismas acciones que nos trajeron hasta acá.

Marina: La idea fue que sean canciones de reflexión; de repensarse y ver cada uno qué puede hacer. Cada uno siempre piensa “somos poquitos”, pero si cada vez somos más los que opinamos que algo se puede hacer para estar mejor, está buenísimo. El disco muestra reflexiones; no aciertos. Son dudas, y sobre todo en medio de la pandemia, surgieron muchas. También movidas, como las relacionadas al ambiente, por ejemplo.

Es un disco muy personal. ¿No les preocupó que otros no compartieran estas inquietudes?

Ani: Sabemos que no somos las únicas que nos estamos preguntando esto. Lo vemos al hablar con amigues: existe esta misma sensación de “no futuro”. Nos sentimos condenados a decisiones que se toman muy por encima y parece que no podemos interactuar con esa capa de poder. Pero a la vez somos muchos los que estamos pensando que no está bueno y no va más. Muchos nos decían: “Qué falta hacía este disco”. Salieron más contundentes las letras. Fue animarse a mostrar un lado más íntimo, y la gente lo valoró.

Es muy linda la energía que recibimos. Un poco nos confirmó que hay una vibración similar expandiéndose. Hay gente a la que la sorprendió el tema final, que es un baladón total, con un solo de melódica. También nos gustaba mucho la canción “Rica”, y el día que salió el disco, nos llovían un montón de mensajes sobre lo bueno que está y que es un tema para compartir con otres. Los temas cobran vida propia y ya son del mundo.

Si bien hay canciones que entran de lleno en describir estas crisis, otras hablan del amor y el placer. ¿Es también parte del superar esta desconexión el replantearnos el lugar que damos al goce y al cómo nos relacionamos?

Marina: El baile, el goce y la entrega siempre estuvieron en nosotras. Es algo que nos inspira y motiva. Aunque esto obviamente está atravesado por el presente. Es un disco con su lado político, ambiental, anti-especista, pero también de amor y las relaciones con otras personas. El romance, lo caliente… Es un resumen de todo lo que somos.

Ani: Son las dos caras de la moneda. Si te inspira el día a día y las cosas que vas pensando, esto aparece también. En tu vida diaria no hablás todo el día ni de política, ni de deportes, ni de amor. Tu vida es un poco de todo, atravesado por el momento en que estás. Lo que recorre al disco es lo que recorremos nosotras. En una canción hablamos de que nos queremos mudar… Y nos terminamos mudando. Es muy literal el recorrido.

Vienen de tocar en el Quilmes Rock. ¿Cómo se amoldan las nuevas canciones al formato vivo?

Ani: A nivel vivo está buenísimo, porque si bien teníamos dos discos y varios temas más que hacemos entre covers y reversiones, sumar un tercero abre muchas posibilidades y nuevos recorridos. Antes de tocar podemos plantearnos por qué lado vamos a ir. Si dos ya nos daban muchas opciones, tres es un montón más y estamos chochas.

Marina: El Quilmes Rock fue un furor. Teníamos solamente 35 minutos para tocar y elegimos una mezcla entre Crisis de amor Bailemos juntas. Teníamos invitadas también, y la carpa de Géiser explotó: baile y euforia total. Nos sorprendió mucho porque cantamos al menos cuatro canciones del disco nuevo y la gente ya se sabía las letras. “Nuevas formas”, que abre el disco, la sabían toda, y eso me emocionó mucho.

Si bien el disco es aún muy reciente, ¿ya tienen definidos nuevos planes? Mencionaron que hay canciones guardadas en el tintero.

Marina: Tenemos encaminado un disco de covers. Después hay algunos temas ambient, casi todos instrumentales, que podrían ser un lindo EP. Esos últimos fueron todos creados en pandemia. Yo estaba muy fan de la frecuencia 432, que es en la que vibra la Tierra y el universo. Afinamos todo a 432 en vez de 440. Hicimos seis cancionces, muy chill, muy downtempo y disfrutable. Ese va a ser un disco pronto a salir, pero primero vamos a sacar el de covers. Es un álbum de educación sentimental. Estamos poniendo fecha para entrar a grabar y ojalá la primavera lo vea.

¿Hay algún cover que se pueda adelantar que va a estar?

Ani: Hace unos años subimos a YouTube una versión muy casera de “Puerto Pollensa”, que queremos reversionar. Y otro adelanto que podemos tirar es un tema de Virus: “Encuentro en el río musical”.

Marina: Hay sorpresitas. Estoy muy emocionada. Va una más. La voy a tirar porque es una bomba: un cover de Miranda. Pero ya no se puede decir nada más, eh.

Ibiza Pareo se estarán presentando el 17 de junio junto a Viktoria Jauregui, Invertida y Rumanians en Royce, La Plata, a partir de las 23 horas. Podés adquirir tus entradas a través de Passline.

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