Juan Mango: “Si se cae el mundo voy a seguir componiendo”

Con Rosario como la próxima parada de su Black Hole Tour, Juan Mango habló con Indie Club sobre ser padre, su proceso compositivo y su nueva gira en formato mitad canción y mitad electrónico.


El multiinstrumentista mendocino se está preparando para su show en el C.C. Güemes este 18 de marzo, fecha donde continuará su Black Hole Tour, iniciado en Mar del Plata, y que estará llegando a Córdoba el 25 de este mes.

En este caso, Juan Mango (alter ego de Juan Saieg) estará repasando canciones que fue componiendo a lo largo de su vida en lo que será “una siesta compartida, una luz en tu espejo, un trozo del cielo”.

Integrante del trío Usted Señalemelo, Juan tiene como último lanzamiento solista Ochocientos envolventes al sol (2019), su segundo material de estudio, el cual está compuesto por infinitas capas de sintetizadores que se embarcan en un viaje onírico junto a una producción atípica de voces y timbres peculiares.


En un par de días se va a cumplir un año del aislamiento obligatorio en CABA. ¿Cómo fue tu experiencia en esta época tan particular, en la cual también fuiste padre por primera vez?

En su momento vimos las noticias con Vera en lo de una amiga y pensábamos: “qué loco que sería si todo el mundo estuviera como está China ahora”. A las semanas ya había casos acá y dijimos que teníamos que empezar a cuidarnos. Justo estaba por viajar al Vive Latino con mi banda; fui a ensayar y en esa semana decidimos no tocar. Se rumoreaba que iba a empezar una cuarentena pero no se sabia cuándo, y quedamos en no ir, ya que íbamos a pasar por un montón de aeropuertos y a estar en contacto con mucha gente. El comienzo del aislamiento acá fue flashero. Personalmente me vino re bien porque me encontré con cosas mías que no estaban buenas y me vino bien para cambiarlas. Y agradezco ser padre en cuarentena. Nos enteramos en diciembre de 2019 que íbamos a ser padres y el aislamiento me ayudó a poder estar muy presente y lo agradezco mucho. Si vuelvo a ser padre en algún momento voy a elegir tomarme una cuarentena para vivirlo porque es re importante acompañar a la mujer, estar siempre. Me cuesta mucho despegarme de Azul, de hecho en esta gira que armé, Rosario va a ser la primera vez que me despegue de él.

Al arrancar la pandemia tuviste una charla con Tweety González y le contaste que estabas teniendo unos horarios muy extraños de sueño y que no te estabas hallando tanto musical o compositivamente, ni tampoco escuchando mucha música. ¿Hoy en día como estas?

Sí, fue un proceso raro pero después me re amigué con eso. Ahora me cuesta un montón salir, me cuesta ir a ver amigos, ver gente. Me pinta más focalizarme en lo que realmente importa. Obvio que ver amigos importa, pero hay veces que caés a lugares para tomar una birra y en este contexto es innecesario. A mí y a todos nos viene bien esto para ver lo que realmente importa. Respecto a la música, me re costó componer pero igual lo hice, soy una persona que todo el día está pensando en el laburo, viendo el momento en el que pueda hacer música. Lo hice en cuarentena y ahora también lo estoy haciendo ni bien encuentro un hueco, Azul se duerme o Vera me hace el aguante, eso también lo hacemos mutuo. No puedo dejar de componer aunque esté mal o bien, si se cae el mundo voy a seguir componiendo.

De hecho estás preproduciendo el sucesor de Ochocientos envolventes al Sol.

Sí, tengo los temas acá compuestos pero estoy esperando que se dé el hueco verdadero, por ahí este otoño. Si me empiezo a acomodar para ir al estudio, lo cierro y empiezo a sacar cositas. Tengo la idea de hacer unos cortos con un amigo, Federico Luis Tachella, que es director de cine, dirigió el video de “Agüetas” y últimamente hizo el de Suavemente entusiasmada, de Mi Amigo Invencible. Ahora está terminando un corto y me invitó para que hiciera dos canciones. Me dijo “Tenés que hacer un himno acá, el más flashero que puedas” y justo se vino Cocó (Gabriel Orozco) para Buenos Aires y se grabó unas guitarras, estuvo muy lindo.

Foto: Nehuen Suarez

Hablando un poco más del Black Hole Tour, que lo vas a estar iniciando este 18 de marzo en el C.C. Güemes de Rosario, ¿hace cuánto no vas para allá?

Ufff, hace bastante ya. Dos años y pico o un año y medio…

¿Va ser similar al show que diste en Niceto Club en 2019?

No, tenía pensado hacer unas fechas con el set completo antes de la cuarentena, pero las limitaciones actuales me llevaron a comprimir el set y hacerlo más íntimo, siento que es una ocasión especial para hacerlo, la gente necesita esa intimidad. Entonces la mitad del set va a ser guitarra y voz, un poco procesadas, y la otra mitad va a tener máquinas de ritmo y bases. Nunca salí a tocar “fogonero”, aunque sea un poco eléctrico, me gusta mostrar esta cara.

Me imagino el laburo que debe tener pasar las canciones de tus discos solistas a un formato reducido, con solo una guitarra…

Mi relación con la guitarra siempre fue de ida y vuelta. Cuando tenía 10 años mi viejo falleció por elección propia y mi vieja nos mandó a Simón y a mí a hacer teatro y música. Ahí arrancamos los dos a cantar con la guitarra, mi abuelo nos regaló una criolla y desde ahí compuse casi todo con la viola. Después me alejé un poco porque, bueno, con Cocó al lado ¿para qué voy a tocar un acorde si el chabón se toca todo? (Risas). En Ochocientos envolventes al Sol me volvieron las ganas de volver a la guitarra. Tenía una eléctrica de cuando era guachín pero era una cagada, y en 2018 pegué una Fender por MercadoLibre muy barata porque estaba hecha mierda. La dejé re linda y empecé a comprarme pedales. Desde entonces me puse las re pilas y en la cuarentena le di fuerte, ya tengo todo asimilado, no me cuesta unir lo que hago con el piano, con la guitarra y con mi voz.

Claro, con Usted Señalemelo arrancaste con la viola, en un momento pasaste por el bajo y después le metiste a los sintetizadores, a los que ahora le sumás los samplers.  ¿Te da mucha libertad creativa no “casarte” con ningún instrumento?

Cuando estábamos grabando el primer disco de Usted tuve que tocar el bajo sin elección porque nos quedamos sin bajista (risas). Pero sí, es un poco la búsqueda de la música que me atrae, el no cansarme y tampoco atarme a una sola cosa. Yo no me siento una persona virtuosa en lo que hago con la música, de hecho soy muy inseguro, pero sé que lo hago con el alma. Este año ya estuve pensando en conseguirme una bata, me encantaría aprender a tocarla, pero ahora con Blue está medio complicado, no tengo el lugar para hacerlo. Hay muchos instrumentos en el mundo para flashear. Asimismo ya con una compu: la computadora es uno de los instrumentos más sarpados de la actualidad. Antes era más limitado poder llegar a grabar algo y ahora podés hacerlo mucho más fácil. Todo mi material solista lo he grabado en casa re casero, jugando en un punto, y aprendiendo de ese juego. Hasta he compuesto temas en Ableton con el teclado de la computadora, que te deja usarlo tipo piano. En algunos viajes en aviones cuando estaba al pedo y con la compu cargada me ponía a hacer canciones.

Sin embargo, en tu show en Niceto no había una computadora: eras vos disparando y frenando secuencias a la vez que tocabas la guitarra, los sintes y cantabas, eras una especie de alquimista musical.

Sí, fue muy difícil eso también. No toqué por un montón de tiempo solo porque todavía no me había topado con las herramientas que necesitaba para hacerlo. Con el tiempo fui aprendiendo y buscando el secuenciador que necesitaba, o la samplera que precisaba y por eso me demoré en hacerlo; pero también la compu te limita, el atarte a algo te limita. La música es re una alquimia,  también lo visual, ya sea un diseño digital o una pintura. También la poesía. Todo puede converger en un juego de alquimia e ir mutando. En el set grande, Elefante Diamante fue una cara increíble en ese show con las visuales.

Foto: Nehuen Suarez

Mencionabas antes a Mi Amigo Invencible, que justamente fueron de los primeros mendocinos que se establecieron en Buenos Aires. Ahora también se sumaron Anyi, Eve Calletti, Trílicos, además de vos, entre otros. ¿Costó adaptarse?

Me vine justo antes de la cuarentena, noviembre de 2019, así que no llegué a ver a la Ciudad con todo lo que puede dar. Me quedé con ganas de conocer lugares, tantas vidas, tantos pasos recorridos. Ahora nos mudamos de Coghlan a Escobar, y flasheamos cambio de vida. Acá es todo más tranqui, mucho verde, árboles y tenemos un jardincito con pasto, es otro flash.

Vas a esquivar un poco el agobio de la Ciudad.

Igual la Ciudad también me encanta, eso de tantas historias pasando… Me ceba tanto la tranquilidad extrema como el caos infinito. Con la música he llegado a conocer un montón de lugares re caóticos que me re gustaron y otros re tranquilos. No lo siento como una presión que me afecte a la hora de componer, por ejemplo. Cuando encaro una obra me re desconecto, no importa el lugar donde esté. Si bien te influye un poco, estás como en otro lugar, es como meditar.

¿Existe alguna diferencia entre Juan Saieg y Juan Mango?

No hay diferencia, soy la misma persona. Antes intentaba buscarle una diferencia o la quería creer pero no, es lo mismo. Por ahí hoy Juan Mango son un montón de etapas de Juan Saieg, pero creo que es lo que más me define, de hecho hasta pensé en qué onda probar un otro yo para este tercer disco, pero Juan Mango me encanta.

También hiciste música participando en canciones de otros artistas. ¿Cómo fue hacer música con Cítrico y con Valdés?

Con Marco Otranto (Cítrico) nos conocemos hace varios años ya. Me propuso colaborar en su disco y me re copé, salió muy fluido y me invitó a grabar al estudio donde estaba, que casualmente fue La Diosa Salvaje, el estudio de Luis (Spinetta) y fue re lindo estar ahí. Fue la primera vez que lo pisé, y grabé ahí. Eran las primeras veces q estaba viniendo para Bs As y Marco me hizo conocer parte de su mundo acá y en la letra yo flasheo un poco de Buenos Aires. Y después los Valdés son lo más, son un cago de risa, unos culiadasos (risas). Fue increíble, yo a ellos los re admiro desde el principio, nos cruzamos en muchos festivales y un día me escribieron y me dijeron: “Che, tenemos un tema que es re Juan, re vos, estaría re bueno que flasheáramos alguna” y me mandaron la maqueta. Al toque me puse a escribir: me mandaron para inspirarme toda una historia que habian flasheado de un futuro paralelo en el cual la gente usaba memorias medio cyborg para almacenar recuerdos y toda una historia re flashera. Empezamos a escribir la letra en conjunto con un feedback re lindo y ese tema quedó muy místico. Son lo más ellos, son unos grosos. Me rompen la cabeza los dos: Pancho, con la voz que tiene, y Edu es un animal, todo lo que toca lo hace oro.

Si tuvieras que armar un festival con tres artistas de acá, ¿a quiénes elegirías?

Uyy, qué complicado…Me gusta mucho Yago, que tiene un disco hermoso llamado 1993. Es medio spinetteano y moderno. También me encanta Fermín Ugarte. Y el tercero me gustaría que fuera Galeán, tengo ganas de hacer algo con él, lo admiro, me parece un animal como compositor, de esos que flashea e inventa sus propios acordes. 

Foto: Nehuen Suarez

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