“La muerte no existe y el amor tampoco”: reencontrarse con el pasado

La película dirigida por Fernando Salem contó con la musicalización de Santiago Motorizado.


Una invitación incumbe en la vida de Emilia (Antonella Saldicco), protagonista de La muerte no existe y el amor tampoco, y la obliga a partir desde Buenos Aires hacia su pueblo natal en La Patagonia. La joven abandona su carrera, su trabajo y a su novio para emprender un viaje al sur del país, donde finalmente esparcirán las cenizas de Andrea, su mejor amiga. El regreso a sus raíces plantea a lo largo de todo el film una clara pregunta: “¿Cómo convivimos con aquello que ya no está pero que aún no podemos dejar atrás?”.

Luego del lanzamiento de su primera película Cómo funcionan casi todas las cosas, Fernando Salem volvió al ruedo con un dramático largometraje basado en Agosto, la novela de Romina Paula. En dicho libro, hay diálogos entre la protagonista y su amiga fallecida. Pero ahora en lugar de elegir una voz en off, Salem opta por la excelente idea de mostrar físicamente a Andrea, el personaje encarnado por la actriz Justina Bustos. Sin rozar en ningún momento el terror, la morbosidad o el miedo, la joven acompaña en varias escenas a Emilia como si fuera una más de las personas que la rodean.

El género dramático de La muerte no existe y el amor tampoco se vive en cada minuto de la película, aunque también por partes tiene unos toques de humor. Se destaca además la musicalización íntegramente realizada por Santiago Motorizado (líder de la banda Él Mató a un Policía Motorizado). La emocionante compañía sonora termina funcionando como una poción mágica para enmarcar aún más la nostalgia de los personajes, con una historia y actuación que atrapa y llega a lo más profundo de los sentimientos.

¿Dónde verla? La película se encuentra actualmente en Flow.

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